domingo, 28 de marzo de 2010

EL PEINADO FEMENINO









Los peinados de la mujer cambiaron muchas veces desde la República hasta el Bajo Imperio. También variaban en función del status social y de la edad.
Durante la República, los peinados eran muy simples: el pelo se llevaba hacia atrás, con raya al medio y recogido en una especie de moño en la nuca. Las más jóvenes llevaban cola de caballo. A veces una elegante franja de rizos suavizaba el estilo un tanto severo.
En la época de Augusto el peinado se hizo más elaborado, a menudo con el pelo trenzado antes de recogerlo en la nuca. Pero fue durante el reinado de los flavios y de Trajano cuando los peinados femeninos alcanzaron el mayor grado de barroquismo, con grandes masas de rizos en lo alto de la cabeza.
Para que el rizado durara mucho tiempo se utilizaba el calmistrum, especie de varilla hueca de hierro que se calentaba entre las brasas y luego se aplicaba al pelo. Para sujetar el cabello se utilizaban horquillas, cintas, redes y pequeñas peinetas. A veces también se usaban postizos para realzar el peinado.
Los peines para realizar estos complicados peinados eran de marfil, cuerno, bronce, carey o incluso de oro. El peluquero (ornator) y el peinador (pectinator) eran indispensables y, en las casas de los ricos, incluso había un puesto permanente reservado para el primero de estos oficios.

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